Crisis de presupuesto en Francia

Según publicó Financial Times, el Gobierno galo de Emmanuel Macrón advirtió que no podrá reducir significativamente el déficit presupuestario este año debido al aumento de los intereses, las consecuencias económicas de la guerra en oriente próximo y el mayor gasto militar.

«Francia debe resistir la tentación de posponer las difíciles decisiones de gasto público hasta después de las elecciones presidenciales del próximo año», afirmó David Amiel, ministro responsable del Presupuesto del país, ya que no puede permitirse incrementar su elevado déficit: «Sanear las finanzas públicas francesas es la prioridad número uno. La situación actual es como un polvorín».

Amiel ha hecho un llamamiento a los candidatos que aspiran a suceder al presidente Macron tras las elecciones de abril de 2027 para que presenten propuestas de campaña creíbles y no intenten ganarse a los votantes con promesas de gasto «electoralistas».

El Gobierno en minoría liderado por el primer ministro Sébastien Lecornu «quiere aumentar el gasto en Defensa, proteger las iniciativas medioambientales y frenar el crecimiento del gasto social», sostuvo el prestigioso medio.

Sin embargo, debido al bajo crecimiento del PBI, la administración de Macrón ha advertido que no podrá reducir significativamente el déficit presupuestario este año debido al aumento de los intereses, las consecuencias económicas de la guerra en Irán y el mayor gasto militar.

El aumento del desempleo tampoco ayudará: alcanzó el 8,3% en el segundo trimestre, el nivel más alto en casi seis años.

El objetivo actual del Gobierno es alcanzar un déficit del 5% del PBI a finales de año, una cifra ligeramente inferior al 5,1% previsto para 2025. Francia aún está lejos de cumplir su promesa de reducir el déficit al 3% del PIB a finales de 2029, requisito indispensable para cumplir la normativa de la UE.

«La raíz del deterioro de nuestras finanzas públicas reside en el desmesurado aumento del gasto en sanidad y pensiones. Si analizamos el aumento del gasto en los últimos 50 años, el 80% corresponde a gasto social, un fenómeno que se debe en gran medida al envejecimiento de la población francesa», argumenta Amiel.

Según el Instituto Nacional de Estadística francés, las pensiones, la sanidad, el desempleo y otras prestaciones sociales representan el 58% del gasto público, por lo que su reforma es fundamental para sanear las finanzas públicas, concluyó el Financial Times.

Redacción

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