Graves denuncias por presunto maltrato infantil en un Hogar de Abrigo de Mar del Plata

Pese a los inevitables avances de la tecnología y al auge de las redes sociales, que trajo aparejados notables modificaciones en nuestra forma de pensar y vivir las cosas, hay ciertos temas que la sociedad generalmente prefiere esconder.

Y mucho más cuando se encuentran involucrados menores de edad, y aún peor cuando estos presentan condiciones extremas y altamente vulnerables. Tal es el caso de los bebes y niños que pasan por los llamados Hogares de Abrigo, que van desde los cero hasta los 18 años.

Ya de por sí, se trata de chicos en condiciones de extrema vulnerabilidad y altísimo riesgo. En términos más académicos, con sus derechos vulnerados.

¿Qué significa esto? Que en sus hogares de origen, pudieron haber sido violados, quemados con cigarrillos, golpeados salvajemente. Es decir, fuertemente maltratados.

Lamentablemente, se está ante una problemática en fuerte crecimiento, al menos en Mar del Plata.

Pero si además de haber padecido semejante cuadro, estos chicos continuaran siendo víctimas de maltrato en aquellas instituciones que debieran protegerlos, la cuestión se tornaría por demás escandalosa. Y muy escabrosa.

Hacia allí se dirigen los testimonios que este medio pudo recoger, apuntando a diversas situaciones vividas en un Hogar municipal de Mar del Plata.

No queremos acusar a nadie ni nada por el estilo, sólo queremos que los chicos estén bien, que no sufran más. Y que los escuchen”, subraya uno de los testimonios. Con el objetivo, se proponen, de echar un poco de luz sobre un tema del que no se habla demasiado y así, poder mejorar un trabajo muy delicado, como es el de contener y proteger a esta clase de chicos.

Seguramente mucha gente ni siquiera oyó hablar de estos hogares.

Los menores son derivados a dichas instituciones a partir de una medida judicial, con el objetivo de “sacarlos” de sus casas para llevarlos temporalmente allí con la idea de protegerlos.

En Mar del Plata, distrito de General Pueyrredón, la municipalidad cuenta con 4 (cuatro) hogares. Ellos son: Hogar Convivencial Casa de los Amigos, Hogar Convivencial Francisco Saverio Scarpati, Casa de Abrigo Ramón T. Gayone, y Casa de Abrigo Doctor Carlos Arenaza.

Según el propio municipio, “la diferencia principal entre un hogar de abrigo y un hogar convivencial radica en el carácter temporal y el objetivo inmediato de la medida de protección frente a una vulneración de derechos de un niño, niña o adolescente».

Mientras que el segundo se trata de una institución de cuidado prolongado o permanente cuando la medida excepcional de abrigo se extiende o se constata la imposibilidad de un reintegro rápido al medio familiar, en los Hogares de Abrigo es un alojamiento transitorio o de urgencia.

De acuerdo a la Ley 13.298 de la Provincia de Buenos Aires, el plazo máximo es de 180 días, pero puede ser renovado.

Los chicos ingresan, como ya se dijo, a través de una medida de abrigo que adopta el Servicio Local que funciona dentro del Sistema de Protección y Promoción de los Derechos de la Niñez.

Dice la teoría: “La adopción de una medida de abrigo implica una intervención en los vínculos familiares y comunitarios del niño, niña o adolescente para promover cambios.  Esta intervención estará orientada al reconocimiento de la situación de vulneración de derechos y a la puesta en marcha de acciones para el cese de esa situación”.

Pero la realidad podría ser bastante distinta. Ante esta problemática, resultaría necesario hacerse determinadas preguntas:

_ El personal no profesional que se desempeña en dichos hogares, ¿está realmente preparado para contener y gestionar la gravedad de los cuadros que presentan aquellos chicos?

_ A su vez, ¿cómo se los evalúa? Así mismo, el sistema por el cual ingresan a trabajar, ¿es por meritocracia o por “dedocracia”?;¿No debieran tener cierta preparación para tales tareas, o ser sometidos a un previo análisis psicológico?

A juzgar por el sueldo, la respuesta sería positiva, ya que perciben sobre el salario de convenio municipal dos bonos más, uno de 35% y otro de 25%, lo que da la pauta que se trata de una tarea especial.

La Casa de Abrigo Ramón T. Gayone, ubicada en French 6902 (foto portada), aloja de forma transitoria a niñas de 0 a 18 años y niños de 0 a 4 años de edad, albergando en la actualidad aproximadamente unos 8 menores.

Afirman desde el gobierno municipal que al personal que aspira a trabajar allí “se le efectúa una evaluación psicofísica por un equipo técnico interdisciplinario en relación con su medio familiar y las causas que provocaron su alejamiento para proponer soluciones”.

¿Es así?

Yo estaba sin trabajo, y por un contacto, conseguí una entrevista para ingresar como empleada municipal”, cuenta E., una mujer de mediana edad que habla con este medio, y que por motivos de preservación, no quiere revelar su identidad.

Me hicieron tres preguntas, y la última fue si me gustaban los chicos. Dije la verdad, que me encantan, y directamente me mandaron al Gayone”, prosigue. Y remata: “Así como yo amo a los chicos, hay otras que agarran el trabajo porque lo necesitan, pero no están preparadas para semejante laburo”, remata.

En el Gayone, como en los demás hogares, las nenas y los nenes vienen de sufrir un fuerte maltrato. Y lamentablemente, en el lugar, siempre de acuerdo a los testimonios recogidos, no los estarían tratando mucho mejor, aunque por supuesto, sin llegar a aquellos extremos.

Los relatos que este medio pudo recoger van desde gritos de las cuidadoras (“Las tías”, así las llaman) hasta el maltrato físico, como atar a un chiquito con cierto grado de autismo, arrastrar a una nena de los pelos por el piso, y hasta tomar del cuello a una chiquita.

“Yo lo vi, no me la contaron”, cuenta E., que ya no trabaja allí. “A B. (inicial del nene en cuestión) lo ataron a una cama porque se portaba mal”.

Agrega otra “tía”, a la que llamaremos N. “Hay una nena discapacitada, que suele gritar y a veces, se hace pis encima. Un día, una compañera mía la castigó por haberse orinado bañándola con agua fría en pleno invierno”.

A otra nena le gritaban “Que olor a concha”. Un horror”, añade E.

También los psicopatean. Les gritan por ejemplo que nadie los viene a ver, que son chicos que no los quiere nadie”, asegura N.

Sólo queremos que las nenas sean escuchadas y que no sufran más. No queremos culpar a nadie, porque esto lamentablemente es un sistema, es una forma de trabajo que excede a una gestión”, insisten. “Todos podemos tener un mal día, pero esto se repite.”, agregan.

Ambas cuentan casi al unísono que en los últimos tres años solo les hicieron hacer una capacitación, llevada a cabo recién en marzo de este año, cuando, de acuerdo a ellas, la venían pidiendo hace tiempo.

Es increíble que no haya una capacitación para trabajar en los hogares, estamos tratando con chicos muy vulnerables. No es un trabajo para cualquiera”, afirman. Y confiesan que la capacitación “no sirvió para nada, la hicieron solo por cumplir”.

«¿Y uds. cómo reaccionaban mientras esto pasaba?«, pregunta este medio. “Acá estoy”, responde E., “ya no trabajo allí. Me invitaron a trabajar en otro lado cuando fui a hablar con mis superiores”.

Las casas de abrigo municipales dependen de la Dirección de Promoción de Derechos de Niñez y Juventud, a cargo de Lucas Neffe. Dicha repartición depende, a su vez, de la secretaría de Desarrollo Social, cuyo titular es Guillermo Ángel Schütrumpf, que asumió el cargo en diciembre de 2025 en reemplazo de la histórica dirigente radical Vilma Baragiola.

Los hogares poseen un Director a cargo, cuya supervisión general depende de la Dirección de Niñez y Juventud municipal a cargo de Rodrigo Suarez. También reviste funciones Erick Hooft, como Jefe de Departamento de Proyectos Institucionales.

Además del Director, dichos espacios tienen designados un abogado, un asistente social y un psicólogo. Pero según los testimonios recogidos, no se los ve demasiado seguido por allí. Por lo que, de acuerdo a estas fuentes, nadie controla a las cuidadoras.

La voz oficial

Este medio se comunicó con la Dirección de Niñez para consultar sobre estas denuncias.

Sabemos que hay una persona que fue trasladada que es muy problemática, ya nos habían advertido al momento de tomarla”, aseguran. “Sabemos que anduvo diciendo cualquier cosa”.

Pero más allá de eso”, continúa, “siempre estamos con las alertas encendidas. Si eso ocurre, que sería algo inaceptable, de inmediato abrimos un sumario y a esa persona se la separa mientras se investiga”. Aunque reconocen que “puede haber alguna situación, ya que a veces el personal esta desbordado, son muchas horas y están lidiando con nenas muy complicadas”.

Y añaden: “Vos pensá que si eso pasara, nos enteraríamos, hay mucha gente involucrada, no solo las cuidadoras. Esta el juzgado, abogados, la defensoría de menores. La idea de una medida de abrigo es evitar la vulneración de derechos, así que si eso pasara en los hogares, sería muy grave”.

Además, las nenas se lo dirían al Director”, aclaran. Al respecto, le cuentan a este medio que hace poco tiempo se nombró justamente un Director nuevo, proveniente del 102, “un hombre de mucha experiencia y con muchas ganas de trabajar”.

Y vive cerca, es decir, aparece en cualquier momento del día a controlar”, rematan.

La comida

Si bien estos hogares cuentan con las mínimas condiciones de infraestructura, se sostienen mayormente por donaciones, que a veces los mismos empleados realizan.

Aunque algunas imágenes a las que este medio pudo acceder de ciertos alimentos arrojan algunas incógnitas.

Cabe subrayar, así mismo, que los nenes concurren a la escuela todos los días, y cumplen con el calendario de vacunación, además de hacer también diversas actividades extracurriculares, como inglés, teatro, y brindan a su vez la posibilidad de realizar actividades en el Polideportivo Libertad, y salidas recreativas.

Pero los recuerdos de algunas chicas que por allí pasaron no son demasiado gratos, a juzgar, al menos, por lo que cuentan.

Yo se lo que es vivir en el Gayone porque estuve 6 meses y esos meses no fueron muy lindos que digamos”, cuenta T.  “No nos dejaban hacer nada, vivíamos encerradas, las tías cuando estaban de mal humor se la agarraban con nosotras y nos trataban mal. Yo veía que siempre le pegaban a los bebés cuando lloraban”

«¿De qué modo les pegaban a los bebes?», pregunta este medio.

Les daban chirlos en el culo, para que se vuelvan a dormir. Y si no se dormían, lo sacudían y lo metían en el cochecito”, responde la chica que hoy tiene 18 años.

Otra chica, M., afirma que “yo soy una de muchas que la pasaron mal en el hogar Gayone, tenía muchos problemas con las tías. A las chicas nos decían de todo y quienes nos defendían sufrían las consecuencias, a una tía que se fue le escondieron las llaves, le robaron plata y nos echaban la culpa a nosotras”.

También brinda su testimonio A:

A un nene de no más de 5 añitos que estaba durmiendo en el comedor lo levantaron de las manitos y los pies, lo dejaron en el piso y le sacaron el colchón para llevárselo al comedor de los chicos donde ellas dormían. Esto lo hicieron porque justo ese colchón lo usaba una de las cuidadoras porque le dolía la espalda y no podía usar otro colchón porque eran finos”.

Y agrega que “también lo levantaban a la madrugada para hacer pis y les gritaban, se escuchaba como le gritaba «mea», «dale nene mea», «mea rápido dale» «saca el pito y mea», hablaba con la otra cuidadora le decía «no mea», esto era todas las noches desde que el nene ingresó hasta que se fue”.

Según pudo saber este medio, se está preparando, a partir de todos estos testimonios, una denuncia para ser presentada en sede judicial.

Antonela Martina

Pablo Portaluppi

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