Los riesgos políticos para América Latina en 2026

El Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile (CEIUC) publicó hace pocas semanas su habitual informe sobre las perspectivas políticas para la región, en un contexto altamente volátil y ciertamente peligroso por lo desconocido.

«La disyuntiva para nuestra región es clara: actuar como sujeto político en el nuevo orden internacional o resignarse a seguir siendo un territorio en disputa. Es decir, o sentarnos a la mesa o ser parte del menú«.

El trabajo –editado por Jorge Sahd y Daniel Zovatto– cumple su sexto año consolidado como una herramienta valiosa para gobiernos, organismos internacionales, empresas e inversionistas que buscan orientación estratégica acerca de los principales desafíos, amenazas y oportunidades, en un tablero global y regional crecientemente volátil e incierto.

Con el título «Un continente en el Punto de Inflexión», el texto subraya cuestiones muy sensibles y arroja algunos datos para mirar con atención.

«La presión de un orden internacional más transaccional y competitivo, marcado por la rivalidad EEUU-China, redefine las reglas del juego para la región», comienza el informe. Y enumera cuáles son los grandes peligros:

«La erosión democrática, la expansión del crimen organizado y la vulnerabilidad fiscal».

Pero a la vez, destaca los activos que posee el continente: «La energía, los minerales y los alimentos». A partir de ellos, afirma, «lo posicionan como un actor relevante si logra ofrecer estabilidad y gobernanza efectiva».

«Las acciones en el mar Caribe y la captura del dictador Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo, inauguran una fase peligrosa. El mensaje es claro: el hemisferio occidental deja de ser concebido como un espacio de asociación estratégica y pasa a ser definido, en palabras de Trump, como “nuestro hemisferio” (nuestro quiere decir de Estados Unidos)», advierte.

Y no va con vueltas cuando afirma que la alianza de EEUU con el chavismo, a través de la nueva mandataria Delcy Rodríguez, «ha desplazado de momento las prioridades: garantizar estabilidad en alianza con el chavismo y la gestión del sector petrolero por encima de la transición democrática», arriesga, convitiendo a Venezuela en una especie de laboratorio de pruebas.

Y todo esto en un marcado contexto electoral en varios países:

Pero también sostiene que China va a tratar de mantener sus fuertes vínculos comerciales con América Latina, y también Europa, con el reciente acuerdo con el Mercosur, «más allá de los desafíos que subsisten para su entrada en vigor».

«La rivalidad EEUU-China se intensificará, con una mayor presencia militar estadounidense y competencia por recursos y activos estratégicos», augura el informe.

El ranking regional de riesgos políticos para 2026 dibuja un escenario particularmente exigente para América Latina, resultado de la convergencia entre debilidades estructurales internas, dinámicas regionales y crecientes tensiones geopolíticas y geoeconómicas.

Por tercer año consecutivo, el principal riesgo es la expansión del crimen organizado y la captura del Estado. En segundo lugar, se ubican la violencia política y la erosión democrática, factores que debilitan el Estado de derecho y distorsionan la competencia electoral. El tercer riesgo es la vulnerabilidad fiscal, marcada por elevados niveles de endeudamiento y un margen de maniobra acotado para los gobiernos.

Y el trabajo arroja algunos datos francamente alarmantes.

_ «La región promedia 20,2 homicidios por cada 100.000 habitantes, más de tres veces y medio el promedio mundial»

_ «Un marcado crecimiento del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, haciendo eje en Ecuador, donde dichas actividades crecieron en un año un 400%»

_ «En México, y también en el mencionado Ecuador, el crimen veta o impone candidatos a través de la violencia . Durante el ciclo electoral 2023-2024 en el país azteca, se registraron 34 asesinatos de actores políticos»

_ «Un 52% de la población regional duda que la democracia sea preferible a cualquier otra forma de gobierno». Dato muy preocupante

Otros riesgos que destacan son «la instrumentalización política-electoral de la migración en varios países», y «la fragilidad ante el cambio climático.»

También menciona una posible «escalada de tensiones regionales ante una política estadounidense más asertiva, junto a la debilidad de los mecanismos hemisféricos para hacerle frente», Y una «creciente balcanización latinoamericana, que limita la capacidad de diálogo, coordinación y respuesta colectiva».

Finalmente, también le dedica espacio a las nuevas tecnologías, al subrayar «la falta de capacidad de la región frente a la inteligencia artificial, debilidad que amenaza la competitividad futura, refuerza nuevas dependencias estratégicas –incluido el peligro de un colonialismo digital– en un mundo de acelerada transformión».

Y no se olvida de la cuestión económica, como lo muestra el siguiente cuadro:

En resumen, América Latina enfrenta en 2026 un tablero –global y regional– en extremo complejo, volátil y exigente. Sin embargo, el momento no es solo defensivo.

Si la región logra «dinamizar el crecimiento, profundizar el desarrollo, fortalecer la calidad de su gobernanza democrática y actuar con mayor coordinación y autonomía estratégica, la disrupción global también puede convertirse en una oportunidad de reposicionamiento», culmina el informe.

Redacción

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