La crisis que atraviesa por estos días el transporte público de colectivos por el aumento de la nafta, los subsidios y los costos no atañe solo al llamado AMBA. En Mar del Plata, por ejemplo, es un problema de larga data.
En las últimas horas, y como suele suceder frecuentemente durante los últimos 20 años, la cámara empresaria que nuclea al sector en la ciudad le pidió al gobierno municipal aplicar un aumento de la tarifa del 65%, llevando el boleto plano de los actuales $1.550 a $2.569.
El último incremento en Mar del Plata empezó a implementarse el 1° de diciembre pasado cuando el boleto subió de $1.360 a $1.550 a través de un decreto que firmó el intendente Guillermo Montenegro antes de entrar en licencia, ya que hasta fin de año tuvo delegada la facultad para disponer incrementos tarifarios.
Es que aquí radica justamente una de las claves del problema local.
Cabe recordar que en el distrito rige “el estado de emergencia en el Servicio Público de Transporte Urbano Colectivo de Pasajeros” que fue declarado en una ordenanza aprobada el 27 de mayo de 2021 y que se viene prorrogando.
El contrato de concesión se venció durante la gestión del fallecido ex intendente Carlos Arroyo (2015-2019), pero ante la falta de avances para realizar un nuevo llamado a licitación, se fueron firmando prórrogas del actual servicio. La última se hizo en diciembre de 2025.
De esta manera, se prorrogan los contratos actuales de las empresas, principalmente gestionadas por el empresario Juan Inza. Y a su vez, el jefe comunal puede modificar recorridos, frecuencias y unidades sin requerir la aprobación del Concejo Deliberante.
Pero finalmente, el 7 de noviembre del año pasado, el gobierno comunal envió al cuerpo legislativo local el pliego de licitación para la implementación del Servicio Integrado de Transporte Urbano (SITU). Y recién en la jornada de ayer, la comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante el tratamiento del pliego, donde se resolvió que cada bloque, en un plazo de 15 días, elevará preguntas por escrito al Ejecutivo.
Una vez recibidas las respuestas, la comisión citará a funcionarios de las áreas de Legal y Técnica y Transporte para avanzar con el debate.
Es que el servicio actual es obsoleto y anacrónico.
En la ciudad balnearia operan tres empresas: Peralta Ramos, 12 de Octubre y Batán SA. Y hay que decir, que al igual que lo que ocurre en otros lugares del país, el servicio es muy pobre, además de que las aprox. 40 líneas de colectivo tienen un recorrido arcaico, propios de una ciudad de hace 40 años.
El periodista local Roberto Latino Rodríguez afirma que “el boleto de colectivo aumenta por una suma de datos que representan: cantidad de usuarios que pagan el boleto, cantidad de frecuencias cumplidas por los colectivos, cantidad de litros de gasoil utilizado, cantidad de choferes necesarios para cubrir todas las frecuencias, cantidad de colectivos que recorren la ciudad para cumplir con las frecuencias y recorridos, costo de los neumáticos para la totalidad de los colectivos, entre otros datos significativos”.
Y agrega contundente: “El boleto más caro de la Argentina, que es el de Mar del Plata-Batán, se sustenta en mentiras y seguirá siendo así, si el Intendente convalida y suscribe un nuevo aumento de boleto, sin decir claramente cuál es el servicio de transporte de colectivo que deben recibir los usuarios”.
Por ello, dicen fuentes municipales, “la propuesta busca transformar la red “radial” tradicional, donde todos los caminos conducen al centro, en un sistema híbrido que priorice la conectividad entre barrios sin pasar por el área central”.
Mar del Plata ha crecido exponencialmente en los últimos 15 años, pero la infraestructura sigue siendo la de una ciudad de hace cinco décadas. Hay servicios que, literalmente, están cerca del colapso. La red víal es una de ellos. El transporte es otro.
Los ejes centrales del proyecto incluyen la creación de una Línea Anular, que recorrerá las avenidas Constitución, Arturo Alió y Juan B. Justo y la costa, uniendo nodos estratégicos e intercambiadores de alta tecnología.
Además, tendrá una extensión aproximada de 29 kilómetros, mayoría de paradas accesibles con refugios y la totalidad de la flota de colectivos con piso bajo “cuando la infraestructura lo permita”. El distanciamiento entre paradas será de aproximadamente 300 metros.
Y el plazo será de 20 años, algo que critican desde la oposición, ya que, alegan, que en un contexto de inestabilidad económica, “atará de manos a las futuras administraciones”. Además, aseguran que la fórmula de cálculo tarifario, que incluye variables como el precio del Gasoil grado 3 y el índice de salarios del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), le estaría dando un cheque en blanco a los operadores del servicio.
En cualquier caso, Mar del Plata no puede seguir teniendo el actual servicio de colectivos. Y el pliego continúa sin tratarse en el Concejo.
Pero hoy por hoy, lo mantiene y en un contexto complejo, con una temporada que no fue buena, con sectores clave de la ciudad en serias dificultades económicas, y la suba de los combustibles, la Cámara Marplatense de Empresas de Transporte Automotor de Pasajeros (CAMETAP) salió a pedir un fuerte aumento del boleto.
Además del incremento del petróleo por la guerra en Oriente Medio, los empresarios apuntan a la caída en la cantidad de pasajeros pagos en los últimos años. Según detallaron, el sistema perdió más del 25% de usuarios que abonan el boleto, mientras creció el número de beneficiarios con tarifa social y de pasajeros que viajan gratuitamente, lo que reduce, alegan, los ingresos reales del sistema.
Pero aquí también cabe recordar un hecho que parece olvidado: la eliminación a comienzos de 2024 por parte del gobierno nacional del Fondo Compensador del Interior.
El Fondo Compensador era el encargado de subsidiar al transporte público de pasajeros por automotor urbano y suburbano del interior del país a través de transferencias realizadas desde el Estado Nacional a empresas prestatarias del servicio público de transporte para que las tarifas sean accesibles para el público.
El crecimiento que tuvo el Fondo durante el gobierno de Alberto Fernández fue estratosférico. Mientras en 2019 se giraron partidas por $6 mil millones en todo el año, en 2023 se presupuestaron más de $100 mil millones.
Y pese a hoy estar fuertemente alineado con el gobierno de Javier Milei, en aquel entonces el intendente Guillermo Montenegro militó fuerte contra aquella medida, al igual que otros pares suyos.
Además del hoy senador provincial, alzaron sus voces en un duro documento difundido públicamente en febrero de 2024 Pablo Javkin (Rosario), Daniel Passerini (Córdoba), Jorge Jofre (Formosa), Juán Manuel Llamosas (Río Cuarto), Juan Pablo Poletti (Santa Fe), Roy Nikisch (Resistencia), Emiliano Durand (Salta), Rosario Romero (Paraná), Raúl Jorge (San Salvador De Jujuy), Santiago Passaglia (San Nicolás) y Javier Martínez (Pergamino).
“Ante esta situación, los intendentes que suscriben, evaluaremos todas las medidas políticas y judiciales para garantizar las partidas ya asignadas por el presupuesto nacional”, sostenían entonces.
“Nos encontramos en una situación de extrema preocupación”, agregaron, destacando que tomar aquella decisión “de manera improvisada puede implicar dejar sin transporte público a millones de argentinos del interior”.
Pero en rigor de verdad, mucho no pasó. De hecho, Montenegro hoy está alineado con el Gobierno nacional.
También la oposición había salido con dureza a criticar la medida del Ejecutivo. “Llevamos años solicitando que se aumenten los subsidios en la ciudad para equipararlo con el AMBA y la respuesta del gobierno de Javier Milei es sacarlos”, sostuvo el concejal de Acción Marplatense Horacio Taccone, agregando a su vez que el pedido de los empresarios “es un disparate porque está basado sobre números que no son reales, en un estudio de costos irreal”.
Dos años después, la situación se repite. Y parece perpetuarse, con un boleto cada vez más caro y un servicio cada vez más deficiente.
El incremento del boleto durante 2023 fue del 202%, 9 puntos por debajo de la inflación del 211% informada por el Indec. El año comenzó con una tarifa plana de $98,44 y terminó en $297,30.
Hoy, aún cuesta $1550, es decir, 15 veces más que hace tres años.
J.P.Mayer







