En un contexto económico y social altamente preocupante y con una sociedad que ya empieza a mostrar síntomas de fatiga y hartazgo con el gobierno nacional, la situación en Mar del Plata dista mucho de ser al menos tranquilizadora y muestra ciertos nubarrones que esta ciudad ya sufrió hace no mucho.
En efecto, las políticas implementadas por la administración de Javier Milei, quien comienza a emitir ciertas señales que lo emparentan con sus predecesores, a través de una preocupante disociación entre la realidad y su propia percepción de aquella, impactan en la ciudad balnearia en algunos de sus pilares históricos. Y recuerdan, no con alegría, a la década del 90, con una Mar del Plata que padeció las medidas y decisiones impulsadas por la presidencia de Carlos Menem.
Para colmo, la fuerte suba del combustible por efecto de la guerra en Oriente Medio, le agrega, nunca mejor dicho, “nafta al fuego”.
Las estadísticas nacionales inquietan. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, la cantidad de empleadores se redujo en 22.608, entre altas y bajas. En términos más sencillos, hay más de 22.000 empresas en sus variadas formas menos en la Argentina desde que comenzó el gobierno de Milei.
Entre los factores que explican aquello, además de los cambios culturales de consumo, se menciona la apertura de importaciones, la caída del consumo, la baja de la rentabilidad, y el crecimiento de la morosidad, tanto en la cadena de pagos como en el sistema bancario.
Más datos. De acuerdo al Informe Sectorial de la Consultora Audemus, entre 2023 y 2025 la actividad manufacturera acumuló una caída promedio del 7,9%, lo que posiciona al país como el segundo peor desempeño industrial del mundo, solo por detrás de Hungría.
El documento es categórico: “Argentina se ubica por debajo de todas ellas”, incluso frente a economías europeas afectadas por crisis energéticas y tensiones comerciales. Y agrega una definición que marca el tono del diagnóstico: “No es una crisis importada: es una crisis fabricada en casa”.
A su vez, el trabajo destaca “la destrucción del entramado productivo”. En dos años cerraron 2.436 empresas manufactureras, lo que representa casi el 5% del total de firmas industriales del país.
La crisis empresarial tuvo su correlato en el empleo. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se destruyeron 72.955 puestos industriales, equivalentes al 6% del empleo manufacturero total, según el informe de Audemus.
Para peor, en las últimas horas, se publicó otro dato alarmante: el Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) correspondiente a febrero de 2026 mostró una caída de 8,7% respecto a igual mes de 2025. Y en los dos primeros meses del año, ya cayó un 6%.
¿Y en Mar del Plata?
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) reveló hace un par de semanas que la desocupación en el distrito durante el cuarto trimestre del 2025 alcanzaba al 9,5% de la población, lo que representa a un universo de 33 mil personas.
El dato mostró una aceleración respecto al 8,6% que registraba Mar del Plata en el mismo período de 2024. Es decir, en los últimos 12 meses alrededor de cuatro mil personas perdieron sus trabajos.
A la tasa del desempleo que afecta a 33 mil vecinos se le suman, además, 41 mil personas que se encuentran ocupadas pero demandantes de un segundo empleo y 43 mil personas subocupadas. Es decir, en General Pueyrredon hay 117 mil personas que se ven atravesados por alguna problemática laboral.
Lo que enciende algunas alarmas si se mira lo que ocurrió en la ciudad durante la década del ´90, cuando la economía del gobierno de Carlos Menem guardaba sesgos similares con la orientación de la actual política económica de Javier Milei.
Aunque ninguna época es igual a otra, el pasado también sirve como aprendizaje para no cometer los mismos errores.
Con el plan de Convertibilidad diseñado por Domingo Cavallo en 1991, las tres grandes industrias de Mar del Plata se vieron muy perjudicadas: el turismo, la actividad pesquera y la industria textil.
Todo ello fue provocando lenta pero inexorablemente una alta desocupación en la ciudad, siendo lamentablemente conocida como la capital nacional del desempleo, alcanzando el triste récord de 24,6% en el año 2002. Uno de cada cuatro personas económicamente activas se encontraba sin trabajo en La feliz.
Hasta mayo de 1995, el relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec se realizaba en 25 aglomerados en todo el país. En octubre de aquel año, se incorporó Mar del Plata-Batán. Aquella medición que se hizo durante la intendencia de Mario Russak arrojó que había 53.075 marplatenses desempleados, lo que representaba al 22,1% de los habitantes.
Y se mantuvo en esa cifra, y subiendo, hasta entrados los 2000. Luego, fue oscilando:
- 16,5% en 2003
- 13,5% en 2004
- 12,9% en 2005
- 11,6% en 2006
- 10,8% en 2007
- 14,4% en 2009
- 8,3% en 2010
- 11% en 2011
- 9,9% en 2012
- 9,1% en 2013
- 8,4% en 2014
- 8,1% en 2015
- 11,6% en 2016
- 11,9% en 2017
- 8,2% en 2018
- 13,4% en 2019
En 2020, con la cuarentena por el COVID, llegó al 26%, para luego ir bajando hasta los números actuales.
Desde el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, el delegado regional local Daniel Buccico advirtió hace poco que «los fondos de desempleo pasaron de ser tres por semana a cinco diarios«.
Un dato que revela la ambigüedad del escenario económico actual es que, según información oficial, hay 20 empresas radicadas en el Parque Industrial General Savio con planes de expansión, al tiempo que celebró la incorporación del municipio al fideicomiso que apuntalará el desarrollo del Parque Industrial 2, en 300 hectáreas linderas al actual.
En ese sentido, también cabe mencionar la llegada de grandes firmas a la ciudad en los últimos años, como el hipermercado Coto, la cadena de pizzerías Kentucky, o Hard Rock Café.
Pero hasta en esto se asemeja a lo ocurrido hace 30 años, cuando arribaron empresas como Blockbuster o Mc Donalds, pero ello no atemperó la crisis que se iba gestando.
Veamos lo que ocurre en los principales sectores económicos locales.
INDUSTRIA TEXTIL
Según cifras oficiales, en la década del ´80 había en Mar del Plata 330 empresas textiles, quedando solamente 90 durante el menemismo. Pese a la salida de la convertibilidad, el rubro nunca volvió a ser el mismo: en la actualidad, se calcula que hay cerca de 70 fábricas.
A fines de 2024, Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata, advertía que “las grandes marcas están mandando gente afuera para comprar la producción del año siguiente. Así se trabaja con esa anticipación. Y es razonable si se los dejan traer. Están analizando si van a comprar la producción de Mar del Plata para el 2025 o la van a comprar afuera. Si ahora hay un 30% menos de ventas en nuestra industria, con una apertura al exterior, ese número va a aumentar”.
Y la situación empeoró, marcada por la caída del consumo, la apertura de importaciones y un «combo explosivo» de altos costos, resultando en casi 300 despidos y una baja de ventas del 50%, según reportes de la Cámara.
“Es cierto que los hábitos cambiaron, y eso no es culpa del gobierno”, afirman desde el sector, “pero no hacen nada por intervenir y amortiguar el cambio”, agregan.
El caso más emblemático tal vez sea el de la conocida firma Textilana, fabricante de la marca Mauro Sergio, que suspendió a 175 trabajadores desde el 16 de noviembre del año pasado en su planta debido a la caída de las ventas y al stock acumulado de mercadería.
TURISMO
La afluencia turística se redujo un 3,7% en la última temporada en la ciudad, en lo que se constituyó como el peor verano en cuanto a la recepción de turistas desde la pandemia. Otro dato: la ocupación promedio global fue de apenas el 50,7%.
Las cifras provisorias de la temporada 2025/2026 se desprenden del informe elaborado por el Departamento de Investigación y Desarrollo del propio Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc).
Así, se estableció que durante diciembre 2025, enero y febrero 2026 llegaron a la ciudad 3.141.472 turistas, lo que representó un 3,7 por ciento menos que los arribados durante diciembre 2024 y enero y febrero 2025 cuando fueron 3.263.727.
Siempre según el EMTURyC, enero de 2026 fue el peor primer mes del año desde 2007 sin contar el de 2021 atravesado por la pandemia. Los datos provisorios indican la llegada de 1.279.849 visitantes, lo que implicó un 7% menos que en el verano previo y un 15% en baja en comparación con 2023.
El problema además es que las cifras vienen en constante caída. Se trata de un 7% menos de turistas contabilizados por el organismo en enero 2025 (1.377.288), un 9% menos que en 2024 (1.401.422) y un 15% menos que en 2023 (1.494.586).
Por ejemplo, entre diciembre de 2019 y febrero de 2020, Mar del Plata recibió 3.484.057 de turistas, una cantidad que no se sentía al menos desde el 2015, cuando arribaron más de 3.5 millones.
Puntualmente, en enero de aquel año prepandémico, habían arribado a la ciudad 1.382.672 turistas, es decir, un 8% más que el último enero.
PESCA
Acá hay datos contrapuestos, mostrando una fuerte disparidad. Mientras que 2025 cerró con el mayor volumen de descarga de la última década, con 368.142 toneladas de pescado descargado, por otro lado, desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (AEPCYF) de Mar del Plata, se advirtió sobre la crisis del sector por la suba sostenida del combustible y anticipó que se dejarán de alistar barcos en los próximos días por la falta de rentabilidad si no hay respuestas del Gobierno nacional.
“Somos los barquitos y lanchas amarillas, una flota costera con historia en Mar del Plata. En menos de tres meses sufrimos casi un 36 % de aumento del combustible. Hoy un litro de gasoil está en $2.400. Es el principal insumo que tenemos para poder producir”, aseguró el presidente de la Asociación.
Pese a la descarga récord de 2025, desde el medio especializado Pescare advirtieron que la industria pesquera atraviesa “un profundo reacomodamiento estructural que se refleja en el cierre de plantas, una drástica reducción de la actividad y la pérdida de cientos de puestos de trabajo genuino, afectando de manera directa a la comunidad portuaria y engrosando la actividad laboral marginal”.
Y menciona algunas empresas en grave crisis o que directamente cerraron entre 2024 y 2025:
Desde mediados del anteaño pasado, Gaveteco dejó de operar, dejando a 150 personas en la calle.
A comienzos de 2025, el frigorífico Sur Trade cesó sus operaciones, dejando sin empleo a más de 140 trabajadores directos y provocando un fuerte impacto en las plantas fasoneras que dependían de su producción. Entre ellas se encuentra Rosamar, que procesaba pescado para diversos frigoríficos y redujo su actividad a mínimos ante la falta de materia prima.
La empresa Marechiare, con más de 50 años en el sector, anunció el cierre definitivo de su planta para reconvertirse en importadora, señalando el encarecimiento de los costos operativos, el tipo de cambio y la caída de la demanda por la falta de competitividad en el segmento internacional.
El caso más reciente es el de Apolo Fish, cuya planta también cerró en Mar del Plata. el cierre de la planta y los despidos dejaron a casi 40 familias sin ingresos. Aunque ahora se anunció su reapertura.

Al sector pesquero tampoco le fue mejor en los ´90.
Un trabajo del CONICET publicado en 2018 se mostró lapidario respecto a las políticas implementadas para el sector durante la década del 90: “En 1994 comenzó a regir el denominado Acuerdo Sobre las Relaciones en Materia de Pesca entre la Argentina y la Comunidad Económica Europea, permitiendo el acceso de la flota extranjera a una de las mayores reservas mundiales de merluza. El acuerdo estipulaba que la Argentina se comprometía a despachar al mundo 250.000 toneladas anuales de pescado”.
Sin embargo, el mismo estudio afirmaba que “los cupos de captura iniciales fueron ampliados reiteradamente por el Estado Nacional. De este modo, los permisos de pesca se multiplicaron fraudulentamente: numerosos buques argentinos cedieron sus licencias pero siguieron operando clandestinamente comprando permisos caducos”.
Volviendo al presente, Leo, desde una importante cooperativa del puerto, le dice a este medio que “la situación está rara, de a ratos trabajamos bien, pero hay empresas que están teniendo muchos problemas. A pesar de lo que dicen, desde el Estado no se impulsa la actividad”.
CONSTRUCCIÓN
La UOCRA advirtió hace pocos días a través de un comunicado que la falta de definiciones concretas y el freno en distintas obras “pone en riesgo miles de puestos de trabajo”, en un contexto que calificaron como “preocupante” para la actividad en Mar del Plata.
“Obra que empieza, obra que mueve la ciudad. Obra que se frena, trabajo que se pierde”, señalaron desde el gremio, al remarcar que la construcción “no espera” y que los trabajadores son quienes ponen en marcha cada proyecto, generando empleo, consumo y movimiento en la economía.
Según indicaron, esta situación “está poniendo en riesgo la continuidad laboral de miles de familias” y advirtieron que “si esto no se destraba, en dos meses muchos trabajadores se quedan en la calle”.
Sin embargo, y aunque no hay índices concretos, la venta en los corralones se mantiene, impulsadas por la continua construcción de barrios privados y edificios.
Pero acá también vale la comparación con el menemismo. Durante la década del 90, la ciudad sufrió un intenso cambio urbanístico, donde proliferaron las grandes torres, inexistentes hasta entonces, y que hoy ya son parte del paisaje marplatense.
Pese a ello, la desocupación fue récord.
A nivel nacional, recientemente se conoció que el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una baja de 0,7% interanual en febrero y una caída de 1,3% respecto de enero en la medición desestacionalizada. Aun así, el acumulado del primer bimestre quedó apenas en terreno positivo, con una suba de 0,3% frente al mismo período de 2025.

Cada vez hay más barrios privados en Mar del Plata
Hay postales que en la ciudad nadie quiere recordar: la de la Avenida Juan B Justo llena de locales cerrados, la del turismo viajando a Brasil, y la del puerto en un completo estado de abandono.
Pero, a juzgar por lo ocurrido en 2025, nada hace presagiar lo contrario.
Por ejemplo, en Diciembre, pese a las fiestas de fin de año, las ventas cayeron un 2,5% interanual y, aun en Navidad, el retroceso fue del 1,3%.
Los meses previos habían sido todavía más duros. En noviembre, la caída fue del 9,6% y desde la UCIP ya hablaban de una “caída constante de ventas”.
Octubre, travesado por la incertidumbre electoral, cerró con una baja del 8%, pese a tener el Día de la Madre, que tampoco logró motorizar el consumo: la venta de regalos cayó más del 10%.
Septiembre y agosto profundizaron el mal clima, con descensos del 11,4% y del 9,6%, respectivamente. Incluso el Día del Niño mostró un retroceso en las unidades vendidas.
Julio fue uno de los meses más críticos, con una caída del 12,7%, explicada por la baja afluencia turística en las vacaciones de invierno, la pérdida del poder adquisitivo y, en parte, el impacto de la crisis en el puerto.
Ya a mitad de año, en junio, las ventas habían caído casi un 10% y desde la UCIP reclamaron al Gobierno “herramientas públicas para impulsar el consumo”. Ya advertían que el panorama empezaba a perfilarse claramente negativo.
Mayo tampoco escapó a la tendencia, con un descenso del 4,8%.
Y 2026 no arrancó mejor.
Las ventas bajaron en enero un 6,4% y en febrero un 4% con relación a 2025.
Y acaba de salir el dato de marzo: 4.6% abajo.
Pablo Portaluppi

El título dice que soy Licenciado en Periodismo, pero eso poco importa. Lo más importante es que solo dependo de mi.






