En Francia, una vez más como tantas veces en la historia moderna, se encendió la mecha. Este fin de semana, hubo graves destrozos y saqueos en varias ciudades del país, con un saldo de 2400 detenidos y la decisión de imponer parciales toques de queda por parte del gobierno.
Desde hace varias semanas, miles de estudiantes en decenas de ciudades y pueblos del país galo se encuentran marchando y manifestándose cada vez con más virulencia por “la infraestructura deteriorada, las aulas abarrotadas, los horarios sobrecargados, la escasez de maestros y personal, y las escuelas con fondos insuficientes”, informó el New York Times.
Aunque las protestas tuvieron que ver con el costo de vida, la mecha la encendieron los estudiantes.
“No estamos mal educados, simplemente no nos escuchan”, se leía en una pancarta frente a una escuela de un suburbio de clase trabajadora de Paris que es un centro de movimiento de protesta, cuenta el New York Times.
“Las aulas no están ventiladas, y apenas podemos abrir las ventanas”, decía otra.
Según el prestigioso medio norteamericano, los sindicatos y los partidos de izquierda han aprovechado las protestas como parte de una muestra más amplia de descontento en un momento de suma debilidad del gobierno francés.
“La educación pública está en un estado catastrófico después de 10 años de Emmanuel Macrón”, afirma una líder de un sindicato de maestros.
En Francia, el sistema público abarca cerca de 3.700 escuelas, de los cuales depende el 80% de los alumnos.
Las protestas alcanzaron a cerca de la mitad, aunque desde el gobierno afirmaron que fueron “no más de 900” las que cerraron sus puertas para sumarse a las protestas.
Hace pocas semanas, la administración gala advirtió que no iba a poder reducir significativamente el déficit presupuestario este año debido al aumento de los intereses, las consecuencias económicas de la guerra en oriente y el mayor gasto militar.
El Gobierno en minoría liderado por el primer ministro Sébastien Lecornu «quiere aumentar el gasto en Defensa, proteger las iniciativas medioambientales y frenar el crecimiento del gasto social».
El aumento del desempleo tampoco ayuda: alcanzó el 8,3% en el segundo trimestre, el nivel más alto en casi seis años.
«La raíz del deterioro de nuestras finanzas públicas reside en el desmesurado aumento del gasto en sanidad y pensiones. Si analizamos el aumento del gasto en los últimos 50 años, el 80% corresponde a gasto social, un fenómeno que se debe en gran medida al envejecimiento de la población francesa», argumenta el gobierno.
Según el Instituto Nacional de Estadística francés, las pensiones, la sanidad, el desempleo y otras prestaciones sociales representan el 58% del gasto público, por lo que su reforma es fundamental para sanear las finanzas públicas, afirma el Financial Times.
Pero la situación que explotó ahora se viene gestando desde hace tiempo.
Un informe publicado en mayo de 2025 por la organización Humanium, que lucha por los derechos de los niños, sostenía que “padres y madres parisinos toman las calles en protesta por las constantes dificultades educativas que deben enfrentar sus hijos: cierres de clases cada vez más frecuentes, ausencias de maestros sin suplencias y una calidad educativa cada vez más empobrecida. En simultáneo, son cada vez más los docentes que desisten de la profesión por los salarios insuficientes, el deterioro de las condiciones laborales y la falta de apoyo institucional. Esta crisis educativa clama por medidas más contundentes de las que gobierno galo implementa actualmente”.
“Factores demográficos y urbanos están provocando el desmantelamiento del sistema público de educación y abriendo espacio al modelo de educación privada. El centro de París sufre los estragos generados por el turismo, la gentrificación y una población compuesta en gran parte por residentes en tránsito o expatriados: directivos y altos profesionales que rotan de país a país”, agrega el trabajo.
Y afirma: “La reducción demográfica que se evidencia en la capital es extraordinaria. En 2023 se registraron 21700 nacimientos en París, 10000 menos que en 2010. Esta disminución impacta años después en los centros educativos, y afecta principalmente a la educación pública”.
Más citas textuales del informe:
“Los obstáculos que enfrentan los estudiantes franceses refleja una crisis aún más profunda y con una causa muy clara: el sistema educativo francés ya no consigue reclutar nuevos maestros. Los concursos nacionales sufren una fuga masiva de candidatos, las vocaciones se derrumban y miles de puestos quedan sin cubrir. Año tras año, la profesión pierde prestigio: las condiciones laborales empeoran, los sueldos no corresponden a la carga de trabajo y la falta de apoyo institucional genera desánimo en los profesionales”
“Las renuncias entre los docentes en los colegios públicos representan cifras alarmantes. En tan sólo una década, entre 2012 y 2022, la cifra se cuadruplicó. Aunque en términos absolutos sigue siendo moderado respecto al total de docentes en Francia, el crecimiento exponencial de las renuncias resulta preocupante”.
Y arroja unos datos:
“En julio de 2024, 3185 plazas docentes seguían vacantes para el curso 2024-2025. Solo en el curso anterior (2023-2024), se perdieron 15 millones de horas de clase por la ausencia de los docentes”.
ARGENTINA
En más de un sentido, la comparación con nuestro país se presenta inevitable. Pero especialmente en materia educativa, donde nos acostumbramos a huelgas, bajos salarios, edificios en condiciones lamentables y un vínculo entre docente-padres-alumnos bastante deteriorado.
Es que desde hace décadas, la situación edilicia es desastrosa, al menos en algunas provincias, y la sobrecarga horaria de los docentes para poder conformar un sueldo digno es similar a la de los médicos, casi intolerable.
En marzo de este año, la provincia de Buenos Aires anunció que iba a destinar más de 8.500 millones de pesos para la preparación de las escuelas de cara al inicio del ciclo lectivo que se avecinaba en los 135 distritos bonaerenses. El anuncio fue realizado por la Dirección General de Cultura y Educación, con el objetivo de asegurar espacios seguros y condiciones adecuadas para estudiantes, docentes y auxiliares en todo el territorio provincial”, se aseguraba.
El esquema de fondos incluía $2.050 millones en partidas ordinarias, $4.126 millones extraordinarios para mantenimiento preventivo de infraestructura y $2.310 millones como refuerzo del Fondo Compensador.
Según se informó oficialmente, los recursos iban a estar destinados a tareas clave como limpieza de tanques, desagote de pozos, refacciones menores, desmalezamiento, desinfección y mantenimiento de matafuegos, además de la provisión de agua potable, artículos de limpieza y elementos de higiene personal para los establecimientos educativos.
Desde 2020, el gobierno de Axel Kicillof afirma haber construido cerca de 300 edificios, 485 ampliaciones, 1.300 aulas y 500 remodelaciones, a través del programa “Escuelas a la obra”.
De acuerdo a algunos cálculos, eso alcanzaría como máximo al 7,6 % de los cerca de 17.000 establecimientos bonaerenses. Filtraciones, instalaciones eléctricas viejas, problemas de gas, calefacción insuficiente, baños clausurados y techos deteriorados son moneda corriente.
Al menos en Mar del Plata, partido de General Pueyrredon, el más grande del interior bonaerense.
Según publicó este medio, el gobierno de la provincia de Buenos Aires giró en concepto de partidas para la reparación de los establecimientos educativos provinciales en el distrito la misma cantidad de dinero que en 2023 y 2024, unos $90 millones.
Pese a que la inflación en los últimos tres años superó holgadamente el 350%, desde la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense decidieron girarle al Consejo Escolar de Mar del Plata la misma cifra en pesos que hace 36 meses para poner a punto las escuelas.
Desde el bloque de consejeros escolares de La Libertad Avanza, calificaban los envíos como “insuficientes”: “Si hacemos un análisis de lo que tiene que ver directamente con obras que es lo que más necesitás al principio, y que son esos 73 millones de pesos, al dividirlo por los 200 edificios que tenemos, da un monto de 350 mil pesos por escuela“, analizaba en diálogo con el medio Qué digital la presidente Celeste Bracciale.
El sistema educativo provincial cuenta en la ciudad con 183 edificios en los que funcionan nada menos que 326 escuelas.
En el caso de Mar del Plata, el gobierno provincial le suele permitir al Consejo Escolar utilizar por adelantado dinero de lo que se llama Fondo Compensador, que se nutre mayormente de los impuestos provinciales como ingresos brutos, y que se trata de un “goteo” permanente.
Dichas partidas están siempre disponibles y se usan para todas aquellas reparaciones que si no se hicieran, harían imposible el comienzo de las clases. Funcionan a través de contrataciones directas que no pueden superar un tope cercado a los $15 millones y se destina a situaciones muy puntuales como una cloaca tapada o falta de luz en una escuela.
Así mismo, cabe señalar que, según denuncia el ex secretario municipal de Educación Luis Distéfano, un hombre de dilatada trayectoria en la área y ex director de una de las mejores escuelas provinciales de Mar del Plata, la 25, el gobierno comunal de Guillermo Montenegro recibe directamente desde Nación el Fondo de Financiamiento Educativo y no lo usa para lo que lo debería usar.
Dicho Fondo lo envían desde el gobierno nacional a las provincias, y desde ahí se reparte a los municipios. En el caso local, “el 95% de dicho Fondo se usa para pagar sueldos municipales”.

El título dice que soy Licenciado en Periodismo, pero eso poco importa. Lo más importante es que solo dependo de mi.





