Entre las nuevas revelaciones del caso Manuel Adorni, y el fútbol del fin de semana, hay noticias que, aunque fundamentales, pasan casi desapercibidas.
A través de la Decisión Administrativa 20/2026, publicada en el Boletín Oficial, justamente con las firmas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Economía, Luis Caputo, el Gobierno recortó otros $2.5 billones al Presupuesto 2026 para sostener el superávit ante la baja de la recaudación.
Entre las áreas más perjudicadas, se encuentran nada menos que educación, salud, obra pública, fuerzas armadas y seguridad.
Hablemos de Salud, en línea con la grave situación de las dos obras sociales más grandes del país, IOMA y PAMI, que este medio reflejó. (Ver https://loqvi.com.ar/ioma-y-pami-ponen-en-jaque-a-la-salud-publica-en-mar-del-plata/)
“Que corresponde adecuar el presupuesto vigente de diversas Jurisdicciones y Entidades de la Administración Nacional con el objeto de afrontar gastos que hacen al cumplimiento de su cometido”, así comienza el decreto en cuestión que lleva fecha 8 de mayo.
El ajuste total en salud llega a poco más de 63 mil millones de pesos.
Se quitan 20 mil millones para medicamentos e insumos, 25 mil millones para fortalecimiento a provincias (lo que afectará la asistencia sanitaria), 5 mil millones a investigación y tratamiento de cáncer, 1.500 millones para prevención de enfermedades endémicas y 1.700 millones entre salud sexual y respuesta a VIH, diferentes ITS y Tuberculosis.
El Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) también sufrió una reducción presupuestaria de $831,3 millones, compuesta por una baja de $513,1 millones en gastos corrientes y de $318,2 millones en recursos de capital.
Por su parte, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” (ANLIS) perdió $1.162,2 millones.
Dicho organismo científico está dedicado a la investigación, diagnóstico y control de enfermedades infecciosas y salud pública desde 1916, cuando fue fundado por el Dr. Carlos G. Malbrán.
En marzo pasado, el Gobierno ya había avanzado en su “reestructuración”, cuando a través del Decreto 192/2026, fusionó el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo – Epidemias (CEDIE) con el Instituto Nacional de Parasitología “Dr. Mario Fatala Chaben”, y el Centro Nacional de Control de Calidad de Biológicos (CNCCB) con el Instituto Nacional de Producción de Biológicos (INPB),
En la misma decisión, avanzó con la disolución del Centro Nacional de Investigaciones Nutricionales (CNIN), con la excusa de “garantizar una gestión eficiente de los recursos públicos limitados, reduciendo el sobredimensionamiento estructural y la superposición de cargos y funciones”.
De acuerdo a la agencia NA, el actual ajuste “paraliza obras de refuncionalización edilicia y proyectos vinculados a laboratorios de alta complejidad”.
En cuanto al recorte de la investigación y al tratamiento del cáncer, cabe señalar que más de 160 organizaciones de todo el país vienen bregando por la actualización urgente del Plan Nacional del Control del Cáncer, ya caducado desde 2024.
El 6 de septiembre de 2019, el Gobierno de Mauricio Macri lanzó dicho plan, “una iniciativa con un horizonte temporal de cinco años destinado al desarrollo e implementación de estrategias de prevención, diagnóstico, tratamiento y cuidados paliativos”.
El plan establecía las políticas priorizadas bajo el liderazgo del desaparecido Instituto Nacional del Cáncer (INC) que estaban orientadas «a reducir la incidencia, morbilidad y mortalidad derivada de esta enfermedad, y a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y sus familiares.»
Según estadísticas oficiales, en la Argentina se diagnostican 130.000 nuevos casos de cáncer por año.
«Enfrentar el cáncer requiere mucho más que avances médicos: necesita una estrategia integral. Un plan nacional permite ordenar prioridades, reducir inequidades y transformar esfuerzos dispersos en una política pública coherente”, afirma Julia Ismael, médica y ex directora del Instituto Nacional del Cáncer.
Cabe recordar que en julio de 2025, el entonces vocero presidencial Manuel Adorni anunció la “transformación” del Instituto Nacional del Cáncer (INC) “en una unidad organizativa interna del propio Ministerio (de Salud de la Nación)” , en medio de fuertes rumores sobre su eventual cierre.
El Instituto Nacional del Cáncer, creado por decreto en 2010 por la ex Presidente Cristina Kirchner, era el responsable del desarrollo e implementación de políticas públicas de salud, así como de la coordinación de acciones integradas, para la prevención y control” de dicha enfermedad.
De acuerdo al portal “Chequeado”, su presupuesto, para 2025 ya era un 19% inferior al ejecutado en 2024 y un 61% más bajo que en 2023.
En la actualidad, depende del Ministerio de Salud y se llama “Dirección Nacional del Cáncer”. En 2025, apenas tenía un presupuesto de $5.000 millones,
En total, en términos netos,la partida de la Administración Central se redujo $ 2,5 billones de pesos, o sea en un 1,6%.
Tampoco se salvó Educación de la motosierra, donde el ajuste llegó a $78.000 millones.
Pablo Portaluppi

El título dice que soy Licenciado en Periodismo, pero eso poco importa. Lo más importante es que solo dependo de mi.






