La inmigración, otra vez en la agenda de Milei (pero no de la sociedad)

En su nuevo y reciente viaje a Hungría, el Presidente Javier Milei volvió a referirse a un tema sensible mundialmente pero que hacía rato parecía fuera de agenda en nuestro país: la inmigración.

Si la inmigración no se adapta culturalmente al lugar donde va, deja de ser inmigración para convertirse en invasión”, le dijo el mandatario argentino a Viktor Orbán, primer ministro local, el último sábado.

Lo hizo en el marco de su visita como orador principal en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Budapest, una cumbre de dirigentes de derecha fundada en 1974 en EEUU.

Antes de ello, el 19 de marzo, la periodista Emma Bubola, corresponsal en Buenos Aires nada menos que del New York Times, publicó una columna con un sugestivo título: La inmigración no era tema en Argentina. Hasta que se convirtió en uno.

El gobierno argentino se está sumando a una tendencia mundial de restricciones a la inmigración, y está usando mensajes agresivos, similares a los del gobierno de Donald Trump, comienza diciendo la nota.

Y relata un hecho ocurrido hace pocas semanas en el barrio porteño de Liniers: “Cientos de agentes de las fuerzas del orden irrumpieron en tiendas, cafeterías y centros comerciales, exigiendo documentos, verificando la situación legal y deteniendo a personas en redadas masivas recién implementadas por las autoridades argentinas, que han adoptado una postura más dura con respecto a la inmigración».

Es la primera vez que me pasa algo así en 40 años en Argentina”, dijo Julia Aguillón, 42, una dependienta peruana que estaba en un centro comercial en Liniers cuando los agentes irrumpieron y les ordenaron que no se movieran. “Me puse a temblar”.

Y prosigue: “Argentina siempre ha destacado por su apertura a la inmigración, acogiendo a europeos, latinoamericanos, judíos que huían de la persecución en Europa e incluso a los nazis que los habían perseguido.

Pero bajo el mandato del presidente Javier Milei, un libertario de derecha, el gobierno se está sumando a una tendencia mundial de endurecimiento de la política migratoria, continúa.

Según información oficial, hay más de dos millones de extranjeros que viven legalmente en Argentina, lo que equivale a menos del 5 por ciento de la población.

A fines de mayo de 2025, a través del DNU 366/2025, el Gobierno nacional puso en marcha una profunda reforma del régimen migratorio “que tiene por objetivo mejorar el control sobre aquellos que ingresan al país, prevenir abusos del sistema de asistencia social y educativa, y promover inversiones extranjeras mediante incentivos como la ciudadanía por inversión”, según la web oficial.

¿Qué medidas se tomaron?

Se endurecieron los requisitos para el ingreso al país y se reforzaron los controles migratorios. Según la nueva normativa, para ingresar en el territorio nacional, los extranjeros deberán presentar una declaración jurada, indicando motivos y compromisos de permanencia.

Asimismo, se restringió el acceso irrestricto a los servicios de salud y educación, a la vez que se mantiene el acceso a la salud en situaciones de emergencia y a la educación básica para migrantes. Con excepción de los residentes permanentes – que acceden al servicio público de salud en las mismas condiciones que los ciudadanos argentinos la atención médica fuera de emergencias requerirá seguro de salud o pago previo.

Los números antes y después de aquella reforma difieren brutalmente.

En 2024, según cifras oficiales, fueron expulsados del país 620 extranjeros. Y luego de la puesta en vigencia de la nueva normativa, sólo entre diciembre de 2025 y enero de este año, el gobierno celebró la expulsión y la inadmisión de 4700 extranjeros.

En diciembre 2.400 y en lo que va de enero 2.300. Calentito el verano”, expresó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en X. “Es simple: si sos extranjero y tenés antecedentes, delinquís, querés entrar o estás de manera ilegal, ¡afuera!”. El ministerio que antes conducía Patricia Bullrich es el organismo encargado de controlar el cumplimiento de la nueva Ley.

Más datos oficiales.

Según el último informe publicado en el Sistema Nacional de Estadísticas de Ejecución de la Pena (SNEEP), dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, “al 31 de diciembre de 2024, había en la República Argentina 120.700 personas privadas de libertad en establecimientos penitenciarios, lo que implica una tasa de 256 cada 100.000 habitantes.

Si a esta población le sumamos las 12.885 personas privadas de libertad en dependencias policiales o de fuerzas de seguridad informadas por dichas instituciones, la cifra alcanza los 133.585 es decir una tasa de 284 personas detenidas cada 100.000 habitantes. Por otra parte, en el territorio nacional se contabilizaron un total de 12.643 personas con prisión domiciliaria y/o monitoreo electrónico”.

Cabe consignar que en el país hay 342 establecimientos penitenciarios, y para 2025 aún no hay datos.

De aquellas 120.700 personas privadas de su libertad al 31 de diciembre de 2024, sólo 5485 eran extranjeros, es decir el 4,5%. De los 5485, había una gran prevalencia de paraguayos (2022) y bolivianos (966) sobre el resto.

Respecto a 2023, la incidencia de extranjeros había bajado: 6.914 personas presas en los diversos centros penitenciarios del país, lo que representaba el 6,17% de la población carcelaria total (111.967).

Este dato se puede ver de dos maneras. O que la nueva ley fue un éxito si se propuso expulsar extranjeros, o que el dato se exagera y sólo se usa para hacer política.

¿Qué pasó en los últimos años en el país?

El 6 de marzo de 2021, el gobierno de Alberto Fernández dejó sin efecto el Decreto 70/2017, firmado en enero de 2017 por el entonces Presidente Mauricio Macri, mediante el cual se habían establecido controles más estrictos para evitar el ingreso de delincuentes extranjeros y se agilizaron los trámites de expulsión de inmigrantes con antecedentes penales.

¿Qué decía aquel decreto?

Básicamente establecía la prohibición de ingreso a las personas que presentaran documentación falsa u omitieran informar sobre sus antecedentes penales, y aceleraba la expulsión de delincuentes extranjeros.

También se les negaba el acceso al país a los que estuviesen cumpliendo condena o tuvieran antecedentes “por delitos que merezcan según las leyes argentinas penas privativas de libertad” o “delitos de tráfico de armas, de personas, de estupefacientes, de órganos o tejidos, o por lavado de dinero o inversiones en actividades ilícitas”.

El gobierno anterior, con la firma de la directora nacional de Migraciones, Florencia Carignano y de todos los entonces ministros, emitió el Decreto de Migraciones 138/2021 que eliminaba el endurecimiento de los controles fijados durante la administración anterior de Cambiemos.

Datos. Entre 2016 y 2019 hubo 3.000 extranjeros deportados de la Argentina, el doble que durante el último mandato de Cristina Kirchner, donde hubo 1256.

Resto del mundo

Este medio se ha venido ocupando en diversos artículos del tema inmigración, mayormente en algunos países de Europa, que tienden a endurecer sus políticas migratorias, al igual que Donald Trump en EEUU.

En diciembre de 2025, el Consejo de la Unión Europea aprobó un significativo endurecimiento de las políticas migratorias a través de dos regulaciones fundamentales: la reforma del concepto de «tercer país seguro» y la aprobación de un nuevo Reglamento de Retornos.

Esto último permitirá la creación de centros de detención en el extranjero para expulsar a migrantes que hayan recibido una orden de expulsión tras el rechazo de su solicitud de asilo.

(Ver https://loqvi.com.ar/fuerte-postura-de-trump-a-favor-del-endurecimiento-de-la-politica-migratoria-en-europa/)

A fines de 2023, cuando Milei llegó al poder en Argentina, el gobierno francés enviaba un proyecto de ley para endurecer las leyes de inmigración, una encuesta realizada en Alemania indicaba que casi dos tercios de la población deseaba que se prohiba la inmigración procedente de países predominantemente musulmanes.

Por su parte, los gobiernos británico y austriaco firmaban un nuevo acuerdo para colaborar más estrechamente en la lucha contra la inmigración, mientras Viena pretendía establecer un sistema «al estilo de Ruanda» para tramitar las solicitudes de asilo.

(Ver https://loqvi.com.ar/las-senales-desde-europa-que-mira-javier-milei/)

A fines del año pasado, Irlanda también comenzaba a endurecer las leyes, al igual que Suiza y Suecia, países muy alejados culturalmente del nuestro.

(Ver https://loqvi.com.ar/irlanda-endurece-las-leyes-de-inmigracion-para-intentar-frenar-el-crecimiento-de-la-poblacion/)

Quienes están a favor de este endurecimiento, alegan la «invasión musulmana» que pone en peligro la paz europea. Este medio habló con Mariano Lavena, un arquitecto argentino residente en Alemania.

«Se exagera. Es un tema bastante complejo, donde se mezcla mucha ideología. Es verdad, hay mucha inmigración musulmana», afirma.

Y grafica: «Francia está llena de argelinos, España de marroquíes, y Alemania repleta de turcos. Pero en el caso alemán esto viene de tiempo, yo diría de la posguerra, cuando hacía falta mano de obra para reconstruir el país. Ya hay varias generaciones de familias turcas».

También cuenta que «yo tengo a cargo obras de tendido de fibra óptica. La mayoría de los obreros no son alemanes, hay sudamericanos y turcos, también de Europa del Este». Y remata: «No es ni bueno ni malo. Simplemente es. Cada uno lo mirará cómo quiere».

También ver https://loqvi.com.ar/europa-endurece-sus-leyes-migratorias-que-pasa-en-argentina/)

Sin embargo, en la Argentina, pese a las nuevas tendencias mundiales, y también del propio gobierno de Milei, el New York Times reveló que

“una encuesta de Ipsos de 2025 mostró que solo el 4 por ciento de los encuestados en Argentina mencionaba el control de la inmigración entre sus tres principales preocupaciones, una cifra muy inferior al 17 por ciento que se reporta a nivel mundial”.

Los funcionarios del gobierno de Milei sostienen que el sistema de inmigración de Argentina no funciona y que hay demasiadas personas viviendo en el país sin estatus migratorio legal. Afirman que el costo de atenderlos en los hospitales públicos y educarlos en las escuelas ha incrementado el presupuesto del gobierno”, afirma el prestigioso medio neoyorkino.

Es que las preocupaciones de los argentinos están enfocadas claramente a la economía, la inflación, la inseguridad, y la corrupción.

Pablo Portaluppi

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